La profesión veterinaria tiene una particularidad que quienes la ejercemos conocemos bien. El marco en el que trabajamos va mucho más allá de la clínica o de la vigilancia de la salud animal y pública.
La práctica veterinaria más allá de la clínica
Los veterinarios que vigilan y supervisan la cadena alimentaria, quienes trabajamos en salud pública en el control de epizootias y zoonosis, los que actuamos en núcleos zoológicos o en el control oficial ganadero, sabemos lo importante que es estar al día. Y no solo al día, sino saber qué criterio se adopta ante la última norma sectorial publicada, y cuando esta es ambigua, cómo se interpreta la práctica y cómo se consensúa dentro del equipo o ante la Administración.
La actualización normativa y el criterio técnico en el ejercicio veterinario
Pero la actualización normativa es solo una parte del ejercicio profesional. El código deontológico nos obliga en el día a día. El colegio profesional vela por su cumplimiento. Y la buena praxis, la lex artis ad hoc, no es solo un principio ético, es el estándar con el que se valorará nuestra actuación si ésta es cuestionada.
Unificar criterios técnicos, documentar correctamente y aplicar controles de calidad en los procedimientos no es solo una cuestión organizativa. Tiene consecuencias jurídicas. Y luego está el derecho; el administrativo, el civil, el penal. La falta de calidad de nuestro ejercicio profesional y buena praxis tiene repercusión en los ámbitos que la sociedad ha dado para su gestión.
El impacto del derecho administrativo, civil y penal en la profesión veterinaria
El procedimiento administrativo condiciona la validez de cualquier expediente en el que participamos con la administración general. Un informe técnico impecable puede resultar ineficaz si se presenta fuera de plazo o sin cumplir las exigencias formales en la administración que lo espera.
El derecho civil y el derecho penal también nos alcanzan; en ocasiones como parte denunciada; en otras, como soporte técnico de quien denuncia. Y en los procedimientos por maltrato animal, el informe pericial veterinario es con frecuencia la pieza técnica más determinante para el juez, porque somos los únicos profesionales cualificados y con capacidad técnica de obrar, en salud y bienestar animal.
Elaborar ese informe con rigor científico-técnico es necesario. Estructurarlo para que tenga peso en un procedimiento judicial es imprescindible para su utilidad. Sin este formato jurídico o administrativo, es posible que todo el esfuerzo técnico veterinario quede en nada.
La formación jurídico-técnica como parte del ejercicio veterinario
Lexvet nace de esta realidad. Somos veterinarios que trabajamos en la intersección entre la práctica profesional, la norma que la regula y las administraciones con las que interactuamos.
Formamos a profesionales en procedimiento administrativo en las competencias veterinarias, en la elaboración de informes con valor jurídico y en bienestar animal que serán utilizados en las necesidades legales que los actores solicitantes determinen. Asimismo, asesoramos a profesionales e instituciones que requieren orientación en procedimientos administrativos, elaboración de informes periciales o gestión de conflictos jurídicos derivados del ejercicio veterinario.
Porque creemos firmemente que el conocimiento técnico-jurídico no debería ser un privilegio reservado a quienes ya se han enfrentado al problema, sino parte de la formación de cualquier veterinario en su práctica y ejercicio profesional.